Nicole Kidman en Just Go With It: es mejor reírse de sí mismo
Hace tiempo que Nicole Kidman había caído de mi gracia. La que fue una de mis actrices favoritas a finales de los 90 y principios del siglo XXI de pronto se convirtió en una caricatura de sí misma, actuando en papeles que ya no le quedan para su edad y viéndose cada vez más […]

Hace tiempo que Nicole Kidman había caído de mi gracia. La que fue una de mis actrices favoritas a finales de los 90 y principios del siglo XXI de pronto se convirtió en una caricatura de sí misma, actuando en papeles que ya no le quedan para su edad y viéndose cada vez más artificial en las fotos de revista. Un amigo incluso me dijo en alguna ocasión: "Es como el nuevo Michael Jackson". No pude negarlo, ni defenderla. El año pasado, sin embargo, ofreció uno de sus dos mejores papeles en Al otro lado del corazón (Rabbit Hole) , el mesurado melodrama de John Cameron Mitchell.
Ayer vi Just Go With It, una película bastante mediocre protagonizada por Adam Sandler y Jennifer Aniston y en la que Nicole hace una breve pero meritoria participación. El que se muestre con mejor timing cómico que Sandler y Aniston ya es mucho mérito, pero lo que mejor hace Nicole es burlarse de sí misma con clase y gracia: se ríe de sus propias cirugías (Sandler es un cirujano plástico) y, lo más hilarante, de su divorcio de un esposo que resulta ser gay (¿alguien dijo "Tom y los rumores?). Kidman se ríe con estilo. Brilla una estrella de cine, en toda la extensión de la palabra, en una película que está destinada a vivir entre la saga de los Fockers y Loco por Mary en el estante del videoclub. Y eso no todas lo logran.
¿Ustede qué opinan, creen que Kidman ha tomado las decisiones de carrera correctas?