El tiempo que tenemos – Crítica de la película
Una conmovedora historia de amor, con las poderosas actuaciones de Florence Pugh y Andrew Garfield.
El tiempo que tenemos es una película que provoca una profunda reflexión sobre la vida; nuestras decisiones, prioridades y cómo queremos ser recordados. Con interpretaciones profundamente conmovedoras y una carismática química que se desborda más allá de la pantalla. Florence Pugh (Mujercitas) y Andrew Garfield (tick, tick … BOOM!) son el ingrediente especial de la cinta.
¿De qué trata la película El tiempo que tenemos?
Almut (Florence Pugh) y Tobias (Andrew Garfield) se encuentran de manera inesperada. Cuando él, abrumado por su divorcio y distraído por su dolor, es atropellado por ella, una joven chef. Este encuentro casual marca el inicio de su conexión y enamoramiento. Juntos, enfrentan los desafíos del amor y la vida: el romance, los desacuerdos, el nacimiento de la hija de la pareja y la lucha contra el cáncer de Almut. Un acontecimiento que pone a prueba a cada uno, su relación y la resiliencia de la familia.
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El guion de Nick Payne (The Wanderlust) da vida a una conmovedora y reflexiva historia que se presentó por primera vez en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) el 6 de septiembre de 2024. Payne nos monta en un carrusel emocional, explorando la relación con unas interpretaciones vulnerables y auténticas. La honestidad de la historia plasma una relación de pareja realista con sus complejidades.
El tiempo que tenemos posee una pizca de frescura, es su estructura narrativa. El director John Crowley (Brooklyn) y la editora Justine Wright ensamblan cada fragmento de la vida de los personajes de manera no lineal, retratando momentos emocionalmente profundos. Cada instante es capturado cautivadoramente por la cámara de Stuart Bentley, se coloca perfectamente para capturar las estelares interpretaciones de Pugh y Garfield. Los brincos en el tiempo de la narrativa aluden a la manera en que funciona nuestra memoria al recordar fragmentos de nuestra vida. Este formato nos invita a reflexionar, a recordar y preguntarnos ¿cómo quieres vivir tu vida y ser recordado? ¿Cuáles son nuestras prioridades? ¿Quiénes son las personas que más nos importan?
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La elaboración y presentación de este platillo son un gran factor para la preparación de esta historia, pero sin duda alguna lo que hace que el sabor de esta película sea inolvidable son las actuaciones. Andrew Garfield, quién hizo su debut cinematográfico en otra película dirigida por John Crowley (Boy A, 2007), y Florence Pugh son el ingrediente secreto en esta producción. Ambos con una química auténtica y vulnerable, trascienden la pantalla. Entregan cada diálogo con pasión invitan al espectador a compartir su viaje emocional. Capturan la esencia de un amor que enfrenta desafíos y triunfos por medio de una interacción es natural, intensa y memorable. No es sorpresa que la calidad de sus interpretaciones eleve el material integrando todo su talento en cada escena.

La cinta tendría todos los ingredientes para ser acreedora a una Estrella Michelin cinematográfica, sin embargo, le falta sazón. Algunas situaciones y temas que toca la película piden seguimiento y profundización, pero termian siendo solo unas notas que se quedan en la superficie y no llenan por completo.
La película El tiempo que tenemos es una conmovedora historia que permite a Florence Pugh y Andrew Garfield demostrar todo su talento. Una historia romántica y reflectiva que con combinación de estos actores y su carisma dejará a la audiencia con un buen sabor de boca.