Attack on Titan: The Final Season – Crítica del episodio 24
Se sientan las bases de una alianza improbable que sabe que tiene todo en contra. Pero aún así, ellos intentarán salvar al mundo... o lo que quede.
ADVERTENCIA: La siguiente review del vigesimocuarto episodio de Attack on Titan: The Final Season contiene spoilers.
Esta semana, Attack on titan consolidó la alianza de los sobrevivientes de Marley con Mikasa, Armin y los demás, a fin de detener el Retumbar o, por lo menos, disminuir su devastación. La improbable unión sabe que tiene todo en contra: serán considerados traidores para la Facción Jaegerista que controla la isla, sus vínculos con el pasado están rotos y el Retumbar parece imparable. Pero lo intentarán.
“Orgullo” no es un capítulo espectacular, pero reagrupa a los personajes y define nuevamente sus lugares. Cierra los cabos y otorga un nuevo objetivo que propiciará una escalada dramática hacia otro clímax. Narrativamente, es un episodio de transición que se ocupa de organizar la historia y desarrollar a los personajes.
En este sentido es como puede ser leído el conflicto de Connie. En su interior se luchó una batalla ética y afectiva, con su razón enfrentándose a sus emociones. Aunque no ha sido el personaje más fuerte o indispensable para la historia, en esta ocasión tuvo el destino de uno de los titanes en sus manos e incluso la estabilidad de la alianza con Marley. Como bien apuntó Armin en el capítulo anterior, matar a Falco hubiera provocado desconfianza y dolor en los guerreros marleyanos, poniendo en entredicho su cooperación.
La secuencia de Ragako dio a conocer otra faceta de Connie, la del hijo que perdió a su madre y, al ver una oportunidad de recuperarla, pone en peligro a un inocente. ¿La vida de su madre vale más que la de Falco? ¿Sus sentimientos no son válidos? ¿Cuántos no harían lo mismo en esa situación? Su humanidad sale a flote y obtiene toda una revelación ética con el acto de sacrificio de Armin.

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La acción de ofrecerse para ser comido por la madre de Connie, contribuye al perfil de este personaje como compás moral del grupo. Sacrificarse ocupa un lugar importante en el sistema de valores de la historia, por lo que Armin continúa construyéndose como el elemento que intenta colocar la razón y el entendimiento por encima del odio o la venganza.
Su conflicto se construye también desde la culpa. Cree que no debió ser él quien sobreviviera con el suero titán. Tiene un sentimiento de impostor, de alguien que no ha logrado estar a la altura de las circunstancias. Podría discutirse si es verdad o no, pero lo cierto es que él ha tratado de ver las situaciones más allá de su nariz, de comprender que no todo es el “aquí y el ahora”, sino que hay que preocuparse por el mañana. Su acto en este episodio rompe las tensiones en el grupo y lo unifica.
Asimismo, Mikasa atraviesa por un conflicto muy grande. Sus tribulaciones nacen por la confusión de sentimientos: su cariño por Eren, sus palabras hirientes la última vez que hablaron y su decisión de activar el Retumbar para destruir el mundo. Sabe que va a llevar a cabo una masacre y que la hirió. Sin embargo, aún sigue perdida entre sus afectos, no se decide a soltar la bufanda, símbolo de su cariño. Su conflicto se cocina a fuego lento porque más adelante jugará un papel clave.
Mientras los titanes terminan su recorrido por la isla, la tierra se queda quieta y los colores vuelven al cielo, Paradis es tomada oficialmente por los Jaegeristas. Ellos serán los nuevos líderes y formarán su jerarquía basándose en la lealtad a Eren y su plan, sin reparo por la masacre que implica. De esta forma, él se convierte en un símbolo, en una nueva figura mítica que habrá traído “la libertad”, un “nuevo mundo”.

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Esto es curioso porque a lo largo de la serie hemos visto figuras míticas que sostienen los discursos oficiales pero que, luego, se han descubierto menos “heróicas” de lo que se pensaba: Helos, el héroe de Marley, que resultó ser un invento de los Tybur; Ymir, la Fundadora, que fue una esclava incluso después de su muerte. Eren está en camino de convertirse en un mito más. Otro ídolo que, irónicamente, servirá para continuar un discurso divisivo, nacionalista y xenófobo.
Bien lo apunta Onyankopon en un gran diálogo frente a Floch y los Jaegeristas, quienes están a punto de fusilarlo junto con Yelena. Con triste resignación, señala la paradoja amarga de su situación: llegó a Paradis para beneficiarlos y colaborar en una solución disuasoria que mejorara la situación de su pueblo en Marley; a cambio, su hogar y su familia serán exterminados y reinarán el odio y el totalitarismo en la isla.
Señala con ferocidad la hipocresía Jaegerista. Ellos, que apoyan la destrucción del mundo porque su pueblo era asesinado indiscriminadamente y juzgado inmerecidamente, ahora asesinan y juzgan indiscriminadamente. ”¿Cómo puede ser que ustedes no lo entiendan?”, pregunta Onyankopon, expresando la ironía que supone el convertirse en aquello que se juró destruir.
Ahora, sin embargo, todos están juntos: Magath y los guerreros de Marley; Levi, Hange, Mikasa y los amigos de siempre. Han decidido que tratarán de salvar al mundo (o lo que quede). Mientras Paradis se reestructura en un Nuevo Orden que aplaude la destrucción, ellos intentarán no taparse los oídos ante el estrépito del Retumbar. Queda por verse, claro, si esta alianza tiene futuro.

Attack on Titan está disponible en Crunchyroll y Funimation.