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Las limitantes del monstruo femenino: hablemos de Pobres criaturas

Las limitantes del monstruo femenino: hablemos de Pobres criaturas

¿Qué implica nombrar feminista a una película? La reinterpretación que hace Yorgos Lanthimos del relato de Frankenstein, con Emma Stone como protagonista, ha despertado un debate sobre el viaje de liberación de su personaje principal. Un viaje que es, principalmente, sexual. ¿En verdad logra darle autonomía a su heroína?

Considerando la escena actual de las representaciones del sexo en las pantallas hollywoodenses, la película Poor Things (estrenada aquí como Pobres criaturas) resulta una anomalía. No sólo por la abundancia de las relaciones sexuales a cuadro, sino también por el rol central que juega la sexualidad en la historia. En la más reciente película del director griego Yorgos Lanthimos, el viaje de autodescubrimiento de su protagonista es fundamentalmente sexual. Véase también expuesto en sus decisiones formales, pues la cinta toma color al tiempo que Bella (Emma Stone) inicia su escapada sexual fuera del “hogar seguro”. Ante ella se despliega el mundo y sus placeres. Pero el punto central que hace intrincada la lectura de este viaje es que Bella, de inicio, no es una mujer adulta, tampoco una niña, sino una bebé. Bella Baxter tiene el cerebro de una neonata y el cuerpo de una mujer. 

Balbuceante y de torpe andar, Bella es el resultado de un experimento del Dr. Godwin Baxter (Willem Dafoe): la fachada resucitada y el cerebro hurtado fusionan a madre e hija siendo ambas y ninguna, y al darle vida este Dios/God la despoja de su pasado. El padre creador de Bella es un hombre asexuado, incapaz de violentarla sexualmente, y sin embargo es su ultrajador original. ¿Qué acto más brutal que aquel que decide hacer y deshacer vidas y cuerpos ajenos? El guion de Tony McNamara, basado en la novela homónima de Alasdair Gray, tonalmente se coloca en la comedia y en escenarios de ciencia ficción desbordados, para navegar el horror con humor en una mutante Europa victoriana. 

Pobres criaturas película

Bella, con inocencia y curiosidad infantil (los grandes ojos de Emma Stone nunca fueron más protagónicos), navega la pomposidad de su(s) mundo(s) sin prejuicios, sin vergüenza, y anteponiendo sus deseos a los de God y su recién llegado prometido Max McCandles (Remy Youssef). Así, al descubrir que la masturbación está mal vista, y tras un primer encuentro con el patético mujeriego Duncan Wedderburn (Mark Ruffalo), Bella se inicia en el sexo en un épico zoom que presenta el placer en su rostro. Sin aprehensiones sentimentales, que sí con físicas, Bella necesita a Duncan para satisfacer sus deseos… Hasta que ya no, pues pronto se da cuenta de que existen otras actividades, además del sexo, que la estimulan y de que otros hombres también están dispuestos a corresponderle. 

De experimento de laboratorio, burguesa viajante, trabajadora sexual, pasando por estudiosa bilingüe y aprendiz de médica, la Bella de Stone despliega cuerpo y lenguaje con muestras de comedia slapstick y el absurdo vasto de un rostro inexpresivo. El espíritu hambriento de experiencias y conocimientos de la protagonista le ha valido a Pobres criaturas la etiqueta feminista de parte de cierto sector de la crítica. Pero además de herramienta de marketing, ¿qué implica nombrar feminista a una película? 

¿Qué implica nombrar feminista a una película?

¿Si se presenta a una mujer teniendo sexo automáticamente se vuelve a una oda la liberación femenina? Tomemos uno de los aspectos cinematográficos más notorios de la película, su fotografía. La distorsión de imagen con lentes anáformicos y fish eyes contribuye a la sensación voyerista del acto sexual en pantalla, como una mosca en la habitación. Desde el idilio primero entre Bella y Duncan al desfile de clientes en el burdel, el punto de vista es explotativo porque el interés no está en la satisfacción de la protagonista. 

Al mismo tiempo este acercamiento refleja las diferentes restricciones de Bella en sociedad, ya sea secuestrada en el barco por Duncan o aprisionada por el negocio de Madame Swiney (Kathryn Hunter). Entre esos resquicios de contradicción y limitantes habita Bella entera, no sólo su sexualidad. Es en el crucero que descubre la filosofía y la amistad, la pobreza y la injusticia, mientras que en la casa de citas la esperan el socialismo y el placer con una mujer. 

En Pobres criaturas, el monstruo femenino es sexual ante el hombre porque incluso antes que ser un monstruo es una mujer. 

 
Pobres criaturas película
Pobres criaturas, película del director Yorgos Lanthimos.

El papel protagónico de la desnudez en la cinta habla de la relevancia de la fisicalidad en su personaja, que está aprendiendo a ser humana. Sin embargo, este acercamiento también plantea una notoria diferenciación entre el monstruo masculino y el femenino. Bella Baxter y el monstruo por excelencia, el experimento del doctor Frankenstein, comparten a un Dios creador, siempre hombre. La novela Frankenstein sentó las bases de la naturaleza ingenua del monstruo, y progresivamente destructora, tras la toma de conciencia de sí mismo, pero la vulnerabilidad de este no está relacionada con el deseo que su imagen despierta en otros. 

Poor Things pronto pone el foco en el cuerpo de Bella y más especificamente en su sexo: Max sospecha que Godwin la creó para hacerla su amante y Duncan el depredador hace su aparición. Más adelante, Alfie Blessington (Christopher Abott) el marido de otra vida le deja en claro a Bella/Victoria que es necesario librarla de la histeria que lleva entre las piernas. El monstruo femenino es sexual ante el hombre porque incluso antes que ser un monstruo es una mujer. 

Bella esquiva sus limitantes de Londres a Lisboa y París, pasando por un padre que la esconde del mundo, un primer amante hipócrita, un retornante marido violentador, un potencial esposo que no la satisface y consigue materializar sus deseos profesionales y vivir al lado de una compañera. Y aún con ello, resulta interesante que al final de la cinta el erotismo no tiene cabida en el mundo intelectual y gratificante de Bella. Cabe preguntarnos, ¿para quién estuvo entonces destinado ese placer? En este jardín del Edén también habita Felicity (Margaret Qualley), que aún se muestra como una infante encerrada en su pequeña realidad. ¿Es posible entonces que la autonomía y el placer coexistan para ellas? ¿Una comedia pictórica, pensada lo más alejada del retrato histórico, debería brindarnos respuestas para nuestra realidad? Una incluso más convulsa y enrevesada que este mundo de fantasía. 

Pobres criaturas, película del director Yorgos Lanthimos.

¿Dónde ver Pobres criaturas?

Pobres criaturas está disponible en Star Plus.

autor Veracruz, 1995. No creo en los gustos culposos ni en las películas necesarias.
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