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Los miedos del maestro del silencio, John Krasinski vuelve al mismo lugar

Los miedos del maestro del silencio, John Krasinski vuelve al mismo lugar

Un lugar en silencio, parte 2, la continuación al terror mudo que capturó al público en 2018, enfrentó a John Krasinski con un nuevo temor: ¿cómo sobrevivir a esa criatura llamada secuela?

Alguna vez, Steve Carell le dijo a John Krasinski: “Al final de tu carrera podrás ganar 16 premios Óscar, dirigir 16 películas, pero la gente siempre te recordará por The Office”. Hasta hace dos años, nada en la carrera del actor había puesto en duda esa aseveración; sin embargo, Krasinski logró en 2018 un fenómeno inesperado con la cinta Un lugar en silencio, que le ha valido gran reconocimiento como director después de tomar el riesgo de realizar por primera vez una película de terror.

A pesar de que el actor debutó como director con la cinta Brief Interviews With Hideous Men –estrenada en el Festival de Sundance–, y que le siguió con el drama familiar The Hollars, fue hasta su primer trabajo para un estudio como Paramount Pictures que deslumbró a la crítica especializada y a sus propios colegas de Hollywood. Emily Blunt consiguió una nominación en los SAG Awards por su papel protagónico, la cinta fue nominada a Mejor sonido en los Premios Óscar y Mejor score en los Globos de Oro y fue incluida en el top 10 de películas con mejor recepción según diversas organizaciones, como el National Board of Review of Motion Pictures.

Incluso Guillermo del Toro consideró que la forma de Krasinski de contar la historia era “clásica, elegante y sumamente precisa”.

Left to right: Visual Effects Supervisor Scott Farrar, Director/Writer/Executive Producer John Krasinski, Script Supervisor Dianne Dreyer and Producer Andrew Form on the set of A QUIET PLACE, from Paramount Pictures.

“Emily [Blunt, también su esposa] y yo despertamos cada mañana y nos preguntamos: ‘¿es esto real?’”, dijo en su momento John Krasinski a Deadline, sobre el éxito de la película, que superó los $50 MDD en la taquilla global durante su primer fin de semana. El protagonista de una de las series cómicas más famosas no sólo se sentía incrédulo por lo conseguido con una película de género, sino porque a lo largo de su carrera siempre había evitado los cambios radicales. “Y hacer una película sobre una familia muda que se comunica con señas significaba un gran giro”, nos confiesa Krasinski en el hotel en Nueva York donde nos reunimos con él.

El riesgo resultó en éxito y el éxito derivó a su vez en una secuela, a la que Krasinski regresa como director y escritor –su personaje, Lee Abbott, murió al proteger a sus hijos de las criaturas que cazan mediante el sonido, aunque se le puede ver en el trailer de la segunda entrega en forma de flashback–. “Como mucha gente sabe, las secuelas son sólo para ganar más dinero, pero yo no quería eso”, nos confiesa. “Quería contar una historia que realmente valiera la pena para todos, así que me llevó un tiempo descifrar exactamente cómo hacerlo. La metáfora para mí es que esta película de terror se trata de la paternidad y es una carta de amor a mis hijos sobre lo que pienso sobre ser padre. Después me di cuenta de que podía continuar con esa metáfora para la segunda”.

Tras perder al padre y a su casa, la familia compuesta por Evelyn (Emily Blunt) y sus hijos (Millicent Simmonds y Noah Jupe) ahora deberán aventurarse al peligro del exterior, con un bebé entre brazos. “La primera trata sobre la promesa que le haces como padre a tus hijos de que al estar con sus padres todo estará bien, aunque inevitablemente eso se romperá”, nos revela Krasinski. “Así que para la segunda película me di cuenta de que se trataba de crecer. Los niños ya no tienen esa red de seguridad de su padre y tienen que abandonar la granja y decidir qué personas quieren ser ahora”.

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El miedo que precedió al éxito

Lo que comenzó como una decisión ambigua de estudiar teatro en el Instituto Nacional de Teatro terminó por ser decisivo, no sólo en la trayectoria del protagonista de The Office, sino en su experiencia como director de Un lugar en silencio. Después de cursar un semestre de actuación en la academia ubicada en Connecticut, Krasinski decidió tomar el riesgo de quedarse, aunque los años siguientes no serían fáciles. Mientras buscaba sus primeros proyectos como actor profesional –además de prepararse en otras escuelas de actuación como la Royal Shakespare Company y The Actors Center en Nueva York– trabajó como mesero para cubrir sus necesidades básicas y la falta de oportunidades casi lo hicieron desistir. Justo a tiempo, fue fichado para The Office.

“Creo que hay una recompensa muy grande después de arriesgarse. Ahora me encanta mi vida y si pudiera decirme algo a mí mismo cuando mi carrera comenzó sería: ‘No tengas miedo de arriesgarte’”, nos platica Krasinski.

En este sentido, el primer riesgo tomado en Un lugar en silencio, parte 2 fue, precisamente, aceptar hacerla. Aun con el éxito de la primera película detrás, el director cargó con una nueva responsabilidad que a su vez se reflejó en nuevos miedos. La meta principal, nos cuenta, era saciar las grandes expectativas. “El mayor temor esta vez fue que no fuera lo suficientemente buena para el público. Soy un gran fanático de las películas y sé que muchas de las secuelas no han estado a la altura de la primera, por lo que he quedado muy decepcionado”.

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“Soy un gran fanático de las películas y sé que muchas de las secuelas no han estado a la altura de la primera”.

Sin embargo, el director volvió a recurrir a la humildad y el conocimiento que adquirió hace más de una década, durante sus primeros pasos en el teatro, y que le permitieron encontrar la sustancia en Un lugar en silencio. “Traté de hacer que todos mis pasos se sintieran como si estuviéramos haciendo teatro, hacerlo sentir como un lugar en el que puedes arriesgarte y hacer cosas creativas en vez de sentirte en un set de películas, donde todos están viendo. Intenté hacerlo lo más íntimo posible”.

La búsqueda de intimidad en una gran producción de estudio le resultó a Krasinski una vez, y quizá sea la clave para encontrar la novedad en la secuela.

Una versión de este artículo fue publicado en la edición #306 de marzo 2020 de Cine PREMIERE.

autor Escribir y el cine son mis más grandes amores. Admiro a Tarkovski, pero lloro cada que veo Up.
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