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El Conjuro 3: ¿Cómo fue que la maldad se volvió universo?

El Conjuro 3: ¿Cómo fue que la maldad se volvió universo?

Ed y Lorraine Warren regresan para resolver otro caso sobrenatural.

Existe un encanto especial cuando al inicio de una película aparecen las siguiente palabras: “Basada en hechos reales”. El público entonces sabe que lo que está a punto de ver le ocurrió a los personajes de la historia y, tan solo en un par de segundos, la conexión con los protagonistas está hecha. 

Naturalmente, también hay que ir con cuidado porque no todo lo que se verá en pantalla pudo haber ocurrido en ese estricto orden: “Entiendo que como parte de una película se tienen que tomar algunas libertades creativas, pero la mayoría (de lo que se ve en nuestra cinta) está basado en hechos verídicos y creo que eso resulta fascinante”, nos cuenta en exclusiva el director Michael Chaves sobre El conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo, quien obtuvo la bendición de James Wan para suplirlo como director de la tercera entrega de la franquicia de El Conjuro.

El conjuro 3
El conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo

También ve: El Conjuro se concentra en los héroes, no en los mosntruos: Vera Farmiga y Patrick Wilson

La historia detrás del nacimiento del universo de El Conjuro es igual de fascinante que la que vivieron en carne propia Ed y Lorraine Warren. A finales de los 90, el productor Tony DeRosa-Grund escuchó una cinta que Ed Warren le mostró sobre el caso de la familia Perron (que es la historia central de la primera película) y a partir de ahí escribió el proyecto que tituló El Conjuro. No tuvo éxito sino hasta 2009, cuando el productor Peter Safran se alió con él y junto con la ayuda de los escritores Chad y Carey W. Hayes cambiaron el punto de vista de la historia: no sería sobre la familia Perron, sino sobre los Warren, por lo que le cambiaron el título a The Warren Files.

New Line Cinema, subdivisión de Warner Bros., ganó los derechos de The Warren Files. Contrataron al director James Wan, quien sugirió se mantuviera el nombre, pero el estudio decidió finalmente llamarle El Conjuro. Fue entonces que la relación con DeRosa-Grund se fragmentó: New Line Cinema se enteró de que el productor había vendido a Lionsgate Television los derechos para una serie titulada El Conjuro. Cuando le comunicaron que ese trato no podría llevarse a cabo, el hombre contraatacó. 

Por otro lado, Gerald Brittle, autor del libro The Demonologist The extraordinary career of Ed & Lorraine Warren, demandó a WB y a New Line Cinema por los derechos de autor de los relatos que ocurren en el libro –y en los que se basa todo el universo de El Conjuro-, pero al llegar a un acuerdo, Brittle dejó la demanda a un lado y se descubrió todo: Tony DeRosa-Grund se había aliado con el autor para evitar que WB siguiera creando películas. La carrera del productor no prosperó después de eso: dejó Hollywood con El Conjuro como su última película.

Con un presupuesto de $20 millones de dólares, El Conjuro logró recaudar más de $300 MDD alrededor del mundo en 2013. El año siguiente, su primer spin-off, Annabelle, generó más de $200 MDD. Warner Bros. había encontrado de la mano de James Wan una nueva franquicia, algo que todos los estudios ansiaban desde el éxito de Marvel Studios: un universo cinematográfico.

Vera Farmiga como Lorraine Warren y el director James Wan.

La clave: el romance

Las franquicias en el género del terror siempre han sido redituables: desde los clásicos villanos de Freddy, Michael Myers o Jason Voorhees, en películas cuya calidad iba bajando conforme aumentaban las entregas, hasta títulos más recientes, como Saw (creada por el propio James Wan) o Actividad paranormal. Esto sin mencionar el fallido intento de Universal Pictures por consolidar su Dark Universe, que aunque fue anunciado con estrellas del calibre de Javier Bardem, Russell Crowe, Sofia Boutella, Johnny Depp y Tom Cruise, nunca se concretó. Sin embargo, El Conjuro se alza como un caso especial, pues mezcla grandes ingresos taquilleros con la aceptación y los halagos de la crítica, además de una conexión fuerte de la audiencia con sus personajes principales: la –muy romántica– pareja de justicieros sobrenaturales, los Warren.

“Creo que todo se resume a Ed y Lorraine Warren y su increíble relación, que tan bien han interpretado Vera y Patrick”, nos dice Peter Safran, el productor que logró poner en el camino del éxito al proyecto de Tony DeRosa-Grund.

“Siempre consideramos estas películas como una historia de amor disfrazadas de un thriller sobrenatural. Ed y Lorraine juntos, trabajando hombro con hombro a lo largo de estos años, y creo que eso es lo que ha atraído a la audiencia en las películas. Eso combinado con las historias verídicas sobre las que están basadas las películas, la primera en la familia Perron, la segunda en el caso Enfield y ésta en el juicio de Arne Cheyenne Johnson. Entonces el hecho de tener estos personajes lidiando con todas estas historias le permite a la gente conectarse de una forma distinta a si fueran historias hechas desde cero”.

La trama de El conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo nos presenta a Arne Cheyenne Johnson, quien, después de matar a su casero, alegó que lo hizo debido a que fue víctima de una posesión demoníaca. Fue el primer caso en la historia de Estados Unidos que usó ese argumento sobrenatural como defensa en la corte. “Los Warren se involucraron en este caso ya que parecía ser obra de una posesión y todas estas son unas muy oscuras, pero a la vez increíbles historias. Y creo que eso es lo que atrae al público alrededor del mundo, que son casos verdaderos con personas reales” dice Michael Chaves.

El conjuro 3
El conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo

A diferencia de sus spin offs, las películas de El Conjuro retoman casos que los Warren buscaron resolver en su momento y desarrolla un historia alrededor. En esta tercera parte, el relato nos presenta un mundo mucho más amenazante, de acuerdo con los creadores. “Esto es más como un Se7en o un Silencio de los inocentes, pero en el terreno de lo sobrenatural, a diferencia de las dos primeras películas de El Conjuro”, nos confiesa Peter Safran sobre la nueva visión que su director Michael Chaves le da a la franquicia. 

«Basada en una historia real»

Para nadie es un secreto que los personajes de Vera Farmiga y Patrick Wilson, y la química entre ellos, ha sido parte fundamental del éxito de la franquicia –¿cómo olvidar el final de El Conjuro 2 con la pareja bailando “Can’t Help Falling in Love”, de Elvis Presley?–. Las interpretaciones de ambos actores elevaron aún más la visión de Wan, experto en crear secuelas que no pierden calidad en manufactura y espectáculo. A veces criticada como la romantización de dos estafadores, la representación del matrimonio Warren los muestra como una suerte de superhéroes de la fe, una ficcionalización de vidas reales creada para la película, que logró hilar a su universo y ganarse la simpatía del público.

El conjuro 3
El conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo

Se sabe que la verdadera Lorraine se aseguró desde el inicio de que la representación del matrimonio se mantuviera lejos de terrenos sórdidos, a través de un peculiar acuerdo que concretó con New Line Cinema. Dicho acuerdo –que ha levantado las cejas de los más suspicaces– sigue vigente y establece que las películas de El Conjuro no pueden mostrar a Lorraine ni a Ed Warren perpetrando crímenes, incluidos sexo con menores, pornografía infantil, prostitución o violación. Ninguno de los dos puede mostrarse, asimismo, teniendo una relación fuera del matrimonio. La verdadera naturaleza de los demonólogos sigue siendo un enigma controversial. En 2017, The Hollywood Reporter dio a conocer de una posible relación que Ed habría mantenido con una niña de 15 años de edad, a quien la pareja abrió las puertas de su hogar, aunque los abogados de Lorraine alegaron que se trataba de otra venganza de DeRosa-Grund, quien quería impedir al estudio seguir utilizando a la propiedad. De nuevo, todas las amenazas y demandas quedaron sepultadas junto con la carrera del productor.

Estos indicios y controversias ponen en duda qué tanto de la vida de los demonólogos está «basado en hechos reales», pero parece que en realidad no importa. El Conjuro, con todo y sus elementos cambiados «con fines dramáticos», se ha convertido en una de las franquicias más redituables del siglo XXI, superando los mil millones de dólares con sus primeras entregas. Ed Warren murió en 2006 mientras que Lorraine lo hizo en 2019. James Wan, por lo pronto, sigue cautivando nuestra imaginación con sus interpretaciones de las etapas de una posesión: invasión, opresión, posesión. Nos toca como espectadores elegir en qué demonios creer.

El conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo estrena en cines a partir del 3 de junio.

autor Stanley Kubrick alguna vez dijo "Para tener una visión más amplia, no sólo vean cine bueno, también el malo" obvio le hice caso en lo segundo y es muy divertido.
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