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Beetlejuice 2: ¿Por qué tardó tantos años en concretarse la secuela?

18-07-2024, 3:00:00 PM Por:
Beetlejuice 2: ¿Por qué tardó tantos años en concretarse la secuela?

Esperar esta segunda parte fue como tener el turno "9,998,383,750,000".

Dicen por ahí que sólo hace falta nombrarlo tres veces para que el bio-exorcista aparezca. Sin embargo, levantar Beetlejuice 2 (titulada oficialmente: Beetlejuice Beetlejuice), nuevamente con Tim Burton en la silla de dirección, lejos estuvo de ser una historia tan simple. Tuvieron que pasar más de treinta años para que el proyecto definitivo se pusiera en marcha, a pesar de que a principios de la década de 1990 ya había mucho interés en llevar al súper fantasma de vuelta a la pantalla grande.

No es que la película estrenada en 1988 ―versada sobre un espectro pícaro y siniestro que pone de cabeza una casa habitada por dos fantasmas enamorados y una viviente familia disfuncional― no se sostuviera por sí sola. Todo lo contrario: Beetlejuice funcionó a la perfección. En su año, fue una de las diez películas más taquilleras en EE.UU., al recaudar cerca de $75 millones de dólares (cinco veces el presupuesto invertido), e hizo de Tim Burton uno de los directores más prometedores de Hollywood. Además, al gozar la cinta de tan fascinante mundo ficcional —un Más Allá de extravagancia 100% “burtoniana”— y de tan carismático personaje titular, las puertas se mostraban abiertas para explorar muchas más historias en torno a Beetlejuice y sus fechorías.

La popularidad de la marca Beetlejuice le permitió expandirse a otros formatos. Hubo desde una serie animada de televisión ―transmitida originalmente entre 1989 y 1991― hasta una obra de teatro musical que todavía en 2023 figuró en las marquesinas de Broadway. Y durante esas tres décadas, una secuela cinematográfica estuvo en discusión en más de una ocasión, con distintos escritores involucrados y una que otra idea deschavetada. Es decir, ¿Beetlejuice, domando las olas de Hawái sobre una tabla de surf? Créanlo o no, eso pudo suceder. Pero vamos por partes…

¿Por qué Tim Burton no trabajó inmediatamente en Beetlejuice 2?

Para empezar, habría que decir que Beetlejuice fue una prueba de fuego para su director, quien antes incluso de pensar en filmarla, había sido contratado por Warner Bros. Pictures para dirigir un largometraje mucho más ambicioso, costoso y arriesgado: Batman (1989). Sin embargo, el live-action sobre el encapotado vigilante de Ciudad Gótica no recibió luz verde sino hasta después de que Burton demostró y reiteró —primero, con su ópera prima La gran aventura de Pee-Wee (1985), y luego, con Beetlejuice— que su cine, además de propositivo, generaba jugosos dividendos.

Una vez superada la prueba, el joven realizador de apenas treinta años centró toda su atención en el Hombre Murciélago. ¿El resultado? Un colosal triunfo en taquilla ($411 millones de dólares recaudados globalmente, frente a un presupuesto de sólo $35 MDD) y un fenómeno cultural y mediático que redefinió el cine de superhéroes. Debido a Batman, Burton obtuvo carte blanche por parte de los grandes estudios de Hollywood, y si bien el nombre de Beetlejuice ya resonaba de nueva cuenta en su corazón, optó por migrar temporalmente a 20th Century Fox para antes dirigir un proyecto mucho más personal, titulado El joven manos de tijera (1990).

A causa de aquel gótico cuento de hadas, una posible continuación para Beetlejuice irremediablemente iba a tener que esperar. Por otro lado, cabe decir que no todos los interesados se quedaron de manos cruzadas.

Beetlejuice, ¿enamorado?

En julio de 1990, Tim Burton estaba apenas terminando el rodaje de El joven manos de tijera cuando Warren Skaaren —guionista que ayudó a pulir Beetlejuice y Batman— entregó un primer borrador de 122 páginas para Beetlejuice in Love (Beetlejuice enamorado), que era como Skaaren proponía titular la secuela. La historia iba a dejar de lado a los Maitland y a los Deetz —la pareja de fantasmas y la familia viviente de la película original— para presentar personajes completamente nuevos que, por razones enteramente distintas, permiten que Beetlejuice vuelva al mundo de los vivos.

Según The Tim Burton Encyclopedia, el guion de Beetlejuice in Love presenta al espectro titular como una suerte de Caronte (el ser mitológico que guía a los muertos en el inframundo). Es así que conoce a Leo, un joven compositor musical que muere tras ser golpeado por un rayo el día de su compromiso con Julia, una talentosa soprano de quien Beetlejuice se enamora inmediatamente después de ver una foto suya. Leo, al enterarse de que sus enemigos pretenden arruinar su ópera póstuma, se las arregla para volver a la Tierra —convertido en rata— y logra que su ex prometida invoque al bio-exorcista para que éste haga pagar a aquellos que lo traicionaron. No obstante, el libidinoso Beetlejuice tiene (de nuevo) su propia plan, que es obligar a la soprano a casarse con él.  

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La película propuesta por Skaaren —quien falleció en diciembre de 1990, víctima de cáncer— iba a darle más tiempo en pantalla a Beetlejuice y explorar muchos más escenarios del Más Allá. Sin embargo, probablemente a Warner Bros. no le gustó que estuviera tan desvinculada de la Beetlejuice primigenia. El caso es que dicho guion fue archivado y, en su lugar, Burton retornó momentáneamente al timón, con una premisa de su propia autoría. 

Aloha desde el Más Allá

¿Qué pasaría si Beetlejuice volviera a causar estragos, pero ahora en las paradisíacas costas hawaianas? Eso se preguntaba Tim Burton cuando le propuso al guionista Jonathan Gems escribir una secuela que fuera aún más estrambótica que la original.

“Tim pensó que sería divertido emparejar el trasfondo surfista de una película de playa con una especie de expresionismo alemán, porque para nada encaja el uno con el otro”, comentó Gems en una entrevista de 1997 (vía Inverse).

El guion resultante de 126 páginas llevaba por título Beetlejuice Goes Hawaiian (Beetlejuice se vuelve hawaiano), y a diferencia de Beetlejuice in Love, éste sí estaba directamente conectado con la película ochentera. Sobre todo, porque traía de vuelta a la familia Deetz; es decir, el promotor inmobiliario Charles, su artística esposa Delia y la lúgubre hija de ambos, Lydia, quien en esta ocasión, iba a invocar a Beetlejuice para que le ayudara a espantar a los huéspedes del lujoso hotel que su desvergonzado padre construyó en una isla hawaiana y que ponía en riesgo la vida salvaje de la región.

Al final, el súper fantasma nuevamente iba a jugarle chueco a Lydia, con tal de casarse con ella. Y al fallar en su intento, iba a sembrar terror sobre todo Hawái, trayendo a la vida automóviles, esqueletos de dinosaurios, estatuas tiki de aspecto espeluznante y cabezas similares a las de la Isla de Pascua. Pero no sin antes pasarla bomba, en plan vacacionista. Para Beetlejuice Goes Hawaiian, se planeaba una secuencia en la que el personaje titular participara en un concurso de surf y que ganara haciendo trampa.

Michael Keaton (Beetlejuice), Winona Ryder (Lydia), Jeffrey Jones (Charles) y Catherine O’Hara (Delia) estaban apuntadísimos para participar también en esta secuela. Sin embargo, el destino tenía otros planes para Burton… o mejor dicho, Warner Bros. prefería que el director diera prioridad a Batman regresa (1992). Para convencerlo, le aseguró que tendría el control absoluto sobre esa otra secuela —la del Hombre Murciélago— y Burton sucumbió a la tentación.

Un súper fantasma sin rumbo

Beetlejuice Goes Hawaiian dejó de ser prioridad para Tim Burton. O quizás nunca lo fue. Pero lo cierto es que Warner Bros. y la casa productora The Geffen Company —responsable de la cinta ochentera— se resistían a dejarlo morir. A lo largo de los años noventa, mientras Burton tomaba las riendas de la biopic Ed Wood (1994) y otros títulos no relacionados, se buscó que un par de guionistas dieran su propio toque al Beetlejuice hawaiano, sin que esto sirviera de mucho para hacer más factible la secuela.

Uno de los escritores que se consideraron fue Kevin Smith, dos años después de que éste triunfara en los festivales de Cannes y Sundance gracias a su ópera prima Clerks (1994). No obstante, él se rehusó a involucrarse, pues no creía que Beetlejuice Goes Hawaiian tuviera algo nuevo que ofrecer. “¿No se dijo todo lo que tenía que decirse en la primera Beetlejuice? ¿Hay que volverse tropicales?”, llegó a cuestionar Smith, quien en aquella época prefería ocupar su tiempo en el guion de Superman Lives (proyecto cinematográfico que más tarde involucraría a Burton, previo a terminar en la papelera).

Antes de Smith, The Geffen Company también contempló a Pamela Norris, formada en la escuela de Saturday Night Live. No obstante, todo intento de revitalizar la secuela fue en vano. Y mientras más años pasaban, menos válido era atenerse a la premisa de Beetlejuice Goes Hawaiian. Al menos, eso opinaba Jonathan Gems, quien en 1997, sentía que Winona Ryder —por su edad— ya no sería creíble como una Lydia universitaria.

“Winona es demasiado mayor para el papel, y la única forma en que podrían hacerlo sería hacer un nuevo casting”, declaró Gems, quien en aquel entonces venía de escribir ¡Marcianos al ataque! (1996) para Burton.

En 1998, The Geffen Company se disolvió, y por más de diez años, Warner Bros. no volvió a hablar seriamente respecto a impulsar una Beetlejuice, parte dos. Pero bien dicen que hierba mala nunca muere. 

La tercera, ¿la vencida?

“Es la hora del show”… Con estas palabras, clara alusión a la emblemática frase del bio-exorcista, el productor y guionista Seth Grahame-Smith (Sombras tenebrosas) manifestaba en redes sociales que todo iba viento en popa para la nueva película de Beetlejuice que él y su colega David Katzenberg estaban preparando. Corría el año de 2013, y ambos fundadores de la marca KatzSmith Productions llevaban ya dos años comprometidos con Warner Bros. para escribir lo que ellos aseguraban sería una secuela y no un remake.

“Cuando Warner Bros. nos lo propuso, dijimos que sólo lo haríamos si contábamos con la bendición y el involucramiento de Tim Burton, y lo conseguimos”, declaró Grahame Smith en 2011, en entrevista con Entertainment Weekly. “La estrella de la película tiene que ser Michael Keaton como Beetlejuice y debe tratarse de una verdadera continuación ambientada 26 años después”.

En un inicio, se decía que Burton solamente fungiría como productor, aunque luego emergieron reportes acerca de que podría también dirigir. Respecto al elenco, Keaton y Winona Ryder aseguraron en repetidas ocasiones que estaban más que dispuestos a formar parte de la secuela, siempre y cuando la participación de Burton estuviera garantizada. En resumen, todas las piezas clave parecían ir encajando, al grado de que Grahame-Smith se aventuró a decir en enero de 2015 que la filmación de Beetlejuice 2 comenzaría a finales de aquel año. Sin embargo, esto no sucedió.

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Warner Bros. confesó abiertamente en abril de 2019 que no había ninguna cinta de Beetlejuice activamente en desarrollo. Esto confirmaba que, al igual que Beelejuice in Love y Beetlejuice Goes Hawaiian, el tercer intento de levantar la secuela acabó en un estante, empolvándose. Y si bien nunca se supieron detalles concretos de hacia dónde se pensaba llevar la historia, un hecho es que este guion iba a aferrarse a la filosofía del “menos es más”, en el sentido de no darle a Beetlejuice demasiadas apariciones en pantalla. 

Años después, en entrevista con Collider, Grahame-Smith reconoció que ultimadamente no pudo conseguir que Burton y Keaton se entusiasmaran con su propuesta al cien por ciento. “Pero quizás alguien más lo logre”, añadió con aire esperanzador.

¡Y finalmente se logró!

En marzo de 2024, Warner Bros. Pictures lanzó el primer trailer de Beetlejuice Beetlejuice. Ahí se aprecia a la joven Astrid Deetz (Jenna Ortega) recorrer en bicicleta un pueblo muy conocido; asistir a un funeral junto a su madre Lydia (Winona Ryder) y su abuela Delia (Catherine O’Hara); subir a un ático abandonado, y quitar la manta de una icónica maqueta. Ésta empieza a sacudirse y se resquebraja, hasta revelar un portal de donde emerge el afamado exorcista de los vivos. “¡Juice está de regreso!”, exclama Beetlejuice (Michael Keaton), luciendo su macabra sonrisa.

Beetlejuice Beetlejuice se anunció en febrero de 2022, a raíz de un acuerdo entre WB y la casa productora Plan B Entertainment. Ese mismo año, Tim Burton dijo estar abierto a la posibilidad de retornar a la silla de dirección, lo cual eventualmente hizo, trayendo consigo a la dupla de guionistas Alfred Gough y Miles Millar, con quienes levantó la exitosa serie Merlina para Netflix.

En entrevista con EW, Burton reiteró que durante décadas se barajaron diversas posibilidades (por ejemplo, poner a Beetlejuice en una mansión embrujada o llevarlo al Viejo Oeste). No obstante, nunca hubo una idea que realmente le emocionara. La situación cambió a partir del guion coescrito por Gough y Millar, con base en una historia del ya mencionado Seth Grahame-Smith (aunque no queda claro si en algo se relaciona con la que este último propuso años antes).

Para Burton, la clave estaba en enfocarse en tres generaciones de mujeres Deetz. Él, en lo particular, se identificaba con Lydia, quien ahora se debatía entre ser una adolescente cool y una adulta patética. “Eso lo hizo emotivo, le dio una base y fue lo que realmente me atrajo”, aseveró.

Beetlejuice ha vuelto a ser invocado, pero, ¿tendrá acaso el mismo éxito de la original?

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¿Cuándo se estrena Beetlejuice Beetlejuice?

La historia de Beetlejuice 2 llegará finalmente a las salas mexicanas el 5 de septiembre de 2024. Pasen AQUÍ para conocer todos los detalles de la producción.

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autor Tengo muy mala memoria. Por solidaridad con mis recuerdos, opto por perderme también. De preferencia, en una sala de cine.
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