Alejandro González Iñárritu: sus películas de la peor a la mejor
Uno de los tres amigos, Alejandro González Iñárritu ha sobresalido por manifestar su preocupación hacia la trascendencia de la vida en sus películas.
Nacido el 15 de agosto de 1963, antes de hacer películas Alejandro González Iñárritu se abrió camino a través de la publicidad y realizando los promocionales de Canal 5. Posteriormente se adelantaría a la tendencia que hay hoy en día y realizaría el piloto de lo que habría sido una nueva serie de televisión en la década de los noventa: Detrás del dinero que seguiría el paso de un billete, cómo cambia de mano en mano y las historias alrededor del mismo.
Posteriormente con Amores Perros ya sabemos que hizo historia e inauguró una nueva etapa dentro del cine mexicano que, junto a Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, siguen cosechando éxitos. Intrigado por la mortalidad y la autenticidad emocional, se ha convertido en un director que se pide a sí mismo poco menos que perfección.
Las películas de Alejandro González Iñárritu.
Biutiful (2010)

Protagonizada por Javier Bardem, esta cinta se trató del primer estudio de un personaje individual que hiciera Iñárritu. En lugar de centrarse en los lugares más turísticos de Barcelona, el cineasta nos sumerge en la parte gris y sombría de la ciudad española. La cinta sigue a Uxbal (Bardem) un padre de familia que padece de cáncer terminal. La cinta explora el fin de la vida humana con autenticidad emocional –y un poco del melodrama que ha caracterizado a Iñárritu–, así como la resistencia a la propia muerte. No se trata de la película más grandilocuente del cineasta, pero es honesta y le valió a Bardem una nominación al Oscar.
21 gramos (2003)

El título proviene del peso que supuestamente pierde nuestro cuerpo al morir como consecuencia de la partida del alma. Película coral y el segundo largometraje de Iñárritu. Le permitió explorar su propio sello con actores de Hollywood, quienes encarnan a tres personas unidas por la tristeza y una tragedia. Benicio del Toro, Sean Penn y Naomi Watts le dan peso a una trama melodramática e imperfecta, pero encaminada en la dirección correcta.
Babel (2006)

Una cinta visceral sobre la incapacidad de comunicarse con el otro. Cierra la llamada trilogía de la muerte de Iñárritu (Amores perros, Babel y 21 gramos). Se trató de la última en la que el cineasta exploró el destino que une vidas aparentemente inconexas. En este caso en un relato coral que se desarrolla en tres continentes diferentes: Japón, Marruecos, México y EE. UU. Una de las historias es protagonizada por Brad Pitt y Cate Blanchett. Pero son las otras dos las que le dan corazón a la cinta. La de Adriana Barraza, como una niñera indocumentada que decide llevar a los niños que cuida a México para una boda. Y la de Rinko Kikuchi, como una adolescente que está en duelo.
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Amores Perros (2000)

La deslumbrante ópera prima de Iñárritu que no sólo se convertiría en la primera de tres que presentaron historias entrecruzadas y que haría junto con el guionista Guillermo Arriaga, fue la primera de lo que se llamó después la trilogía de la muerte. La película se convirtió en un hito del cine latinoamericano. Fue un parteaguas además por ser la primera película independiente premiada en Cannes y por darle proyección al cine nacional en el mundo. Anunció nuevos talentos, ganó 11 premios Ariel y nos dio imágenes y sonidos ahora emblemáticos: peleas de perros, una secuencia de choque filmada con nueve cámaras simultáneas y la fotografía de Rodrigo Prieto.
El Renacido (2015)

La cinta que le dio finalmente el Óscar a Leonardo DiCaprio. Es una historia de un hombre que busca venganza, el retrato de un mundo hermoso pero salvaje y fatal, así como un relato visual que capturó la luz natural como no se había visto. Las actuaciones de todo el elenco, en el que también se encuentra Tom Hardy como uno de los villanos más despreciables del cine reciente, mantienen la magia de un guion que tiene sus debilidades y que descansa bastante sobre imágenes oníricas, visualmente impactantes. “El infierno” de rodaje, como lo describieron los participantes (que significó filmar en condiciones de frío extremo y en geografías completamente aisladas para hacerlo lo más realista posible), sin embargo, valió la pena.
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Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia (2014)

Filmada y fotografiada por Emmanuel Lubezki como si se tratara de una película compuesta por una sola toma, la tragicomedia cerebral de Iñárritu es una maquinita perfecta que destaca porque se trata de un comentario sobre la propia megalomanía: sobre esas voces que como artista te exigen la perfección, arden con los fracasos pasados, y siguen teniendo altas expectativas de ti. Michael Keaton regresó al panaroma con su rol de un actor venido a menos, que es atormentado por el superhéroe que encarnó en el pasado (Birdman). Para probarse a sí mismo que es más que eso se embarca en un ambicioso proyecto propio, cuyo proceso creativo no es menos que tortuoso. El sonido de la batería de Antonio Sánchez proporciona el score para acompañar la neurosis interna del héroe.